jueves, 30 de enero de 2014

LAS TARDES DE VERANO SON PARA LOS CHICOS QUE COMEN PIPAS.

Pero las malas decisiones siempre traen consecuencias y esperan pacientes, saben que son ganadoras, vencedoras en esa guerra. Están tranquilas porque para entonces, ya las habrás olvidado. Es en ese momento, cuando hundirán sus dedos entre los músculos, abrirán las carnes, buscarán las capas de bálsamos  y tiritas que alguna vez usaste, quitarán la grasa, buscarán las grietas y abrirán sin miedo entre la pus, buscando en ese bosque de putrefacción lo que quede intacto para estrangularlo.


 

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