Pero las malas decisiones siempre traen consecuencias y esperan
pacientes, saben que son ganadoras, vencedoras en esa guerra. Están
tranquilas porque para entonces, ya las habrás olvidado. Es en ese
momento, cuando hundirán sus dedos entre los músculos, abrirán las
carnes, buscarán las capas de bálsamos y tiritas que alguna vez usaste,
quitarán la grasa, buscarán las grietas y abrirán sin miedo entre la
pus, buscando en ese bosque de putrefacción lo que quede intacto para
estrangularlo.
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